En ocasión de haberse celebrado las Bodas de Plata del C.P.E.M. Nº 4 una egresada de la primera promoción hizo una poesía para el evento.
Esta es una copia de la misma para que todos podamos apreciarla y no olvidar a Norma Rodríguez de pessino, su autora.
“Desde el ayer al hoy, por la mañana…”
Norma Rodríguez de Pessino
1ª Promoción C.P.E.M. Nº 4
Mayo de 1985
El rosario del tiempo se desgrana
en el dulce recuerdo…
Volvemos como entonces
hombres, niños, a recrear tu tiempo,
Volvemos en un dulce presente de añoranzas…
Volvemos en el tiempo
Y aquí estamos, diciéndote presente,
aquí estamos de nuevo.
Dios quiso que este día las campanas
repiquen en los pechos,
en los ojos ansiosos que se buscan,
en los ojos d e aquellos
que hace mucho nos fuimos de tu lado,
pero que hoy volvemos
a cubrirte de galas y recuerdos…
y no son solamente los que fueron
tus alumnos de antaño quienes llegan,
a beber en la copa del recuerdo…
con nosotros también los padres viejos,
los primeros docentes,
un pueblito pequeño, que era entonces,
este pueblito nuestro.
Un pueblo que incansable se agitaba
pidiendo por sus hijos
un poco del progreso, en la cultura,
que engrandece a los pueblos…
… Y si Dios quiso que el sueño se cumpliera,
para impedir el éxodo.
Y los juntos, jóvenes y viejos,
el tronco y el retoño,
unimos nuestras voces dando gracias,
pidiendo al Dios Eterno,
te permita seguir el derrotero
sin desmayos, sin miedos.
Un pueblo cifra en ti sus esperanzas
y nosotros, tus hijos, desde el tiempo,
junto a la savia nueva que te puebla
y a aquellos quienes marcan los senderos,
educando a los hijos de este pueblo,
renovamos con fe de promesantes,
al memorar tu largo derrotero,
los votos de ser fieles a los nobles principios de la escuela,
sembrando por el mundo tus preceptos.
¿Qué más que ser feliz puede desearte
quien ha bebido en ti el cáliz bueno,
quien te ve proyectando en sus retoños
el devenir del tiempo,
forjando los espítirus,
templándolos de acero,
para formar desde la Patria Chica,
para la Grande, la Argentina Nuestra,
la que reclama los más grandes esfuerzos,
el hombre del futuro, el hombre nuevo.
Feliz Aniversario, Escuela mía.
Que sea mi deseo
el de todos aquellos que te amamos
y que unimos las voces y las manos
en libro, tiza y canto,
plasmando en la plegaria y el esfuerzo
el más bello y sutil de los recuerdos.